sábado, 21 de junio de 2014

Escapada a Núria - Día 1: Queralbs-Núria (Camí Vell por el Pont del Cremal)



16. Junio. 2014

Después de todo un mes digiriendo la anterior ruta a Montserrat y preparando el viaje a Núria, al fin había llegado el día.
Habiendo dormido a penas dos horas y media (a causa de la emoción y de haber dejado gran parte del equipaje para el último momento... si lo sé, soy un caso), salí a la calle, aún a oscuras y en silencio sobre las 05:20 de la madrugada (hora en la que había quedado con Alejandro para ponernos en marcha).

No pasó mucho tiempo para que empezaran a aparecer los primeros contratiempos: el tren que debía llevarnos a estación de Sans (Barcelona), para comprar los billetes hacia Ribes de Freser (a esas horas de la madrugada las taquillas de la estación de Sant Feliu aún están cerradas y la estación no dispone de las maquinas que venden billetes de media distancia...), llegó con diez minutos de retraso. Lo que ponía en peligro el perder el tren hacia Ribes y por tanto retrasaría toda la ruta...
De modo que, decidimos arriesgarnos y nos bajamos en Hospitalet, con la esperanza de encontrar las taquillas abiertas y directamente hacer allí el trasbordo... pero no, las taquillas también estaban cerradas.
Como no estábamos dispuestos a retrasar nuestra ruta (la idea era llegar al pueblo de Queralbs sobre las 10 de la mañana, para poder ver el pueblo y iniciar la ruta del Camí Vell por el Pont del Cremal hasta la Vall de Núria, donde calculamos que llegaríamos al medio día) nos montamos directamente en el tren que nos llevaría a Ribes de Freser con la esperanza de no tener problemas con el revisor o con suerte directamente no encontrárnoslo.



Sobre las 07:30 de la mañana ya estábamos llegando a Vic, el paisaje ya había cambiado drásticamente, dejando atrás los colores grises y oxidados de los polígonos industriales o las fachadas desgastadas y apelotonadas de los barrios dormitorio de las grandes ciudades. Por ondeantes campos de trigo y amapolas, bañados por un buen montón de nubes bajas...
Al llegar a Vic, la idea de que el viaje de ida nos saliera gratis desapareció tras el rostro sonriente de la revisora, que tras explicarle que no habíamos podido comprar los billetes en Hospitalet no tubo problema para cobrárnoslos.


Al llegar a Ribes de Freser el cambio de temperatura nos ha quitado cualquier indicio de somnolencia... de 20º que estabamos en Hospitalet a 11º en Ribes. De modo que, como aún debíamos esperar un buen rato para coger el cremallera dirección Queralbs, nos pusimos en marcha para buscar un bar y tomar un buen café caliente.
Ribes de Freser es un pueblo con mucho encanto (en concreto a mi me enamoró el paseo de gigantescos árboles que hay junto al serpenteante y transparente rio Freser).
Tuvimos que entrar bastante en el pueblo de Ribes, ya que a nuestra llegada el pueblo aún dormía y todos los negocios estaban cerrados, pero llegando casi al centro del pueblo, encontramos el Petit bar. El pequeño local, decorado con un aire de cafetería más que de típico bar, estaba lleno de gente y con un rechoncho pastor alemán de pelo largo vigilando la puerta, o mejor dicho, vigilando a su dueño desde la puerta.
Después de tomarnos el café y entrar en calor, regresamos de nuevo a la estación de Ribes enllaç para coger el cremallera. 
Tras comprar los billetes hasta Queralbs (no llega a 4 euros) parecía que íbamos a ser los únicos en subir al cremallera ya que la estación estaba desierta... pero, al llegar a este, para nuestro asombro estaba a reventar de niños y profesores que sin duda pasarían su temporada de colonias en la Vall de Núria.


Después del trayecto de 20 minutos de cremallera, al fin llegamos al milenario pueblo de Queralbs, al norte de Ribes de Freser, donde dejamos atrás el griterío y las risas de los niños y los cambiamos por el piar de los pájaros y el murmullo del agua de la pequeña cascada que hay en la entrada del pueblo...



Podría pasarme horas paseando por los rincones de Queralbs sin dejar de descubrir cosas nuevas, siempre envuelta en ese emocionante halo entre fantasía y realidad que me transmiten las estrechas y empedradas calles de este pueblo.


Algo que me llamó la atención en Queralbs fue que en todas las puertas de las casas había esta pequeñita cruz clavada con un clavo... y dudo que sea por motivo de una festividad concreta, ya que la primera vez que visité Queralbs, hace unos años, también estaban estas cruces (y fue para unas fechas diferentes).


Sin duda el momento más especial durante nuestra visita al pueblo de Queralbs fue cuando llegamos al santuario...
El santuario de Queralbs está dedicado a Santiago apóstol (Sant Jaume) a parte claro, de la virgen de Núria y normalmente está cerrado de cara al público.
Con motivo del cumpleaños de Alejandro, yo le tenía preparado un simbólico regalo, traído desde tierras gallegas... concretamente desde la costa de Fisterra (una vieira). 
No entraré en detalles sobre el significado del regalo, simplemente explicar que la vieira (para quien no lo sepa) es uno de los símbolos del peregrino de los caminos a Santiago de Compostela (tema bastante importante, tanto para mi como para Alejandro), de modo que me pareció, el santuario de Queralbs, el lugar más indicado para darle mi regalo... pero, "la magia del camino" como yo la suelo llamar, se hizo presente justo antes de empezar a sacar de mi riñonera el mencionado regalo...
En ese instante, apareció un matrimonio, que al vernos en los arcos de piedra nos preguntaron si queríamos ver el santuario por dentro, ya  que el hombre se llamaba Jaume (los Jaumes y las Núrias pueden pedir que les abran la puerta del santuario para verlo por dentro), de modo que por supuesto aprovechamos la oportunidad. 






Después de visitar por dentro el santuario hizo que mi regalo aún estuviera más cargado de significado :)



Y dejando el misticismo atrás comenzamos a calentar piernas, iniciando la ruta a la vall de Núria, en la plaza del Raig (1.201 m) recorriendo el Camí Vell (por la variante del Pont del Cremal), camino que forma parte de la Transpirinaica GR11 y que desde Queralbs hasta la Vall de Núria acumula unos 900 metros de desnivel en 7,7 kilómetros.




La Ruira, a 1.335 m, es una explotación tradicional payesa y ganadera que está formada por dos casas: la Ruira de Dalt y la Ruira de Baix y diversos corrales destinados a los rebaños. Todo el entorno está cubierto de prados y bosques de robles, fresnos y avellanos...
A parte del gran colorido que ofrecían las ginestas, las múltiples mariposas que revoloteaban por todas partes y otros muchos insectos de vivos colores. ¡Todo un espectáculo de vida y color que fui incapaz de ignorar y me hizo parar múltiples veces para hacer fotografías!











Dejando atrás los estrechos senderos cubiertos de ginestas llegamos a la Tartera de Corbell (1.457 m). Canchal de grandes bloques de rocas gneis (Gneis: roca típica del entorno de la garganta de Núria) con líquenes, y cuyo tramo fue acondicionado años atrás para facilitar el paso.



Una de las cosas que más me maravillaron del Camí Vell son los curiosos cambios de paisaje, de estar pasando por estrechos pasos llenos de flores a entrar en las profundidades de bosques de pino rojo o pino negro, a pasar por imponentes balmas...






El Pont del Cremal es un puente con un arco de medio punto, situado en plena garganta de Núria.














Dejando atrás las balmas, entrando en el Pla de Sallent (1.775 m) la vegetación volvió a cambiar drásticamente, donde el pino negro y los helechos eran abundantes.







La Creu d'en Riba nos muestra al fin la primera imagen de la Vall de Núria, donde decidimos parar para comer y descansar antes de entrar en el bonito valle.





Después de comer un buen bocadillo y ponernos el abrigo ya que en el valle hacía bastante fresco, al fin llegamos a la Vall de Núria.




Después de hacernos este selfie, llegamos a la conclusión entre risas, de que no eramos nada fotogénicos xD. Aunque una cosa estaba clara: ¡estábamos super contentos de haber llegado a Núria caminando por el Camí Vell y aún nos quedaba fuerza para visitar el valle!




En el interior del santuario de San Gil (a quien se le atribuye la imagen de la virgen de Núria) nos encontramos con una estatua de la virgen de Núria donde los peregrinos y visitantes le dejaban agradecimientos y peticiones en unos papelitos de colores...


Después de visitar el santuario de San Gil, entramos en el famoso santuario de Núria, el cual personalmente me pareció muy bonito y cálido, debido a los intensos colores azules y salmón. Donde, como no, dejé un pequeño recuerdo en el libro de visitas...



Habiendo visitado ya los dos santuarios, decidimos ir a consultar los precios de los telecabina para subir al albergue (ya que el albergue juvenil: Pic de l'àliga se encuentra a unos cuantos metros más arriba del valle)... nos fijamos en que si no tenías billete de cremallera a Núria, el telecabina costaba 4 y pico, en cambio con billete el precio bajaba a tan solo 1,80 €, de modo que nos hicimos un poco los locos y enseñamos los billetes que teníamos del cremallera. El chico que nos atendió, como era lógico, nos explicó que los billetes no eran válidos ya que eran de la parada de Queralbs y no de Núria... pero, debió vernos la cara de pena y cansancio y nos "arregló el precio".




Como yo sospechaba, antes de empezar el viaje, nos tocó compartir albergue con dos grandes grupos de adolescentes que estaban de colonias con el instituto, pero por suerte tuvimos la habitación 210 para nosotros solitos.
Con el carnet de alberguistas nos ahorramos que nos cobraran el suplemento de 4 euros y pico, no obstante allí nos enteramos de que si queríamos el 10% de descuento debíamos tener además el carnet jove (bajo mi punto de vista me parece increíble que tengas que pagar ambos carnets para que te hagan el descuento... el carnet de alberguista no te "descuenta" nada, lo que hace es que no te cobren de más esos 4 euros que han añadido a los precios de la red de albergues juveniles por que si... para que pagues el carnet vamos...) 



Pero bueno, dejando este tema a parte, ninguna queja del albergue, al contrario: la atención fue muy correcta, el lugar está limpio y es agradable, la habitación (de dos literas) disponía de lavabo propio, luz individual junto a la cama, ventana con bonitas vistas a la montaña Pic de l'àliga y a un rebaño de vacas que pastaban tranquilamente, armarios, calefacción, almohadas, ropa de cama y mantas.


Después de una merecida ducha de agua caliente, pasamos el resto del día en el albergue, de relax y sobre las 21:20 de la noche ya estábamos metidos en la cama para dormir y reponer fuerzas para el día siguiente, ya que nos esperaba la ascensión al Puigmal, la segunda montaña más alta de Cataluña (2.911 metros)...


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2 comentarios:

  1. Muy bonitas las fotos chicos , y el viaje se ve maravilloso y magico gracias por transportarnos al viaje como si estubieramos alli,chanty eres la mejor ^^

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